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Umbral, es una transformación que abre portales como el trueno acompañado del rayo, nos dejan ver desde el sonido y la iluminación otras realidades del mismo momento.

 

Las aguas antiguas, nuestros ojos, junto con nuestros cuerpos, nos cuentan cómo llorar para decir: estamos y somos una masa. La masa de una arepita, empanadita, salteñita, pupusita o una quesadillita caliente, la masa de una chicha que te pica la lenguita, la masa de un baile eterno para hacer vibrar nuestras raíces.

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Dejar rastros, como lxs que nos guían ahora, como el sudor tras el perrear sin miedo, para que la lluvia arrastre la sal del cuerpo y dibuje nuestra historia, que no se escribe en una enciclopedia redactada con nuestra sangre. Nuestra memoria se narra, se dibuja, se cocina.

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Imaginamos este umbral como un sendero resplandeciente muy alejado de la cárcel de lo cisgénero y del punitivismo. Un umbral que con relámpagos trenza montañas y aguas como raíz y territorio, donde recuperar nuestros saberes es el fruto de

recoger y soñar en colectivo.

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Nos quieren en crisis, nos quieren sin esperanza para que no luchemos contra ellos, este umbral se abre como un rayo en medio de la noche. Somos la vida que sobrevive a sus políticas de muerte y de odio. Un grito, lleno de rabia y esperanza, atraviesa todos los agujeros y crea membranas.

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Las awichas(1) recuerdan mirarlas a los ojos, verles el alma, reconocer que todxs morimos y renacemos en un baile de relámpagos y truenos.​​

Las awichas decían que había que despertar a los Apus (2) de las montañas cuando se acerca cada crisis climática.

 

Iniciar un ritual pasada la hora sagrada del apthapi (3) Esperar que las nubes cubran los cielos. Zapatear en la tierra entre brinco y brinco, trueno y trueno, brinco y trueno. Aparecen varios portales hacia

diferentes tiempos. Se abren grietas en cada beso de un relámpago.

 

​Nos intentan arrebatar la soberanía, también la alimentaria y vender nuestros espacios sagrados. Hacen campañas de desinformación, fraudes electorales. Asesinan a nuestrxs defensorxs del territorio. Y retuercen el trabajo colectivo para fomentar ideas de odio y que así, nadie reclame el despojo extractivista

¡Nos quieren regalar a manos extranjeras!

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Quieren quitarnos el permiso de tocar el agua, pero nosotrxs somos agua y no Coca-Cola. Nuestra sazón es nuestro reflejo de las luchas campesinas que buscan desmantelar las verdades que intentan imponer por poder o por dinero. No queremos ningún fracking en nuestras tierras.

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"El poder en una nación democrática no es más que el poder popular, que no es el poder del apellido y del privilegio, que es el poder de la gente que hace la empanada o la arepa... ese pueblo es el que tiene el poder de la soberanía", según dijo Gustavo Petro en el desfile del 20 de julio de 2026.

 

Para eso abrimos este umbral: para que no nos arrebaten el agua, la decisión, el sazón que heredamos, ese sazón que viene de la tierra, de

las awichas, de la mesa compartida y de la memoria que sostiene la vida.

Un portal que se aleja y rechaza, y boicotea las políticas de muerte y odio, de la basura imperial, terrorista y depredadora de Estados Unidos, y el también terrorista, maldito, genocida e ilegítimo Estado de Israel sobre Abya

Yala, Asia Occidental o África. 

 

Umbral es nuestra existencia, que abraza putas, discas, travestis, locxs, trans, inadaptadxs, a lxs no-hegemónicxs y toda marikonería. Abrasa abismos infinitos y arranca del cuerpo lo policial, para enlazar las verdades monstruosas como la de un amazonas amenazado por el ecocidio. 

 

Este caudal de río lleva machetazos llenos de voz rabiosa y esperanzada de lxs olvidadxs, de lxs abusadxs, de lxs maltratadxs o de lxs torturadxs, así como lleva también sus muertes, muchas veces a manos de los pinches (4) gonorreas (5) extractivos.

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El umbral es el nacimiento: del agua, de la vida, de humanxs y no humanxs. Mientras existan estos cuerpos con las ganas de ensuciarse, romperlo todo y las ganas de sacudir el dolor

con una matraca; volveremos una y otra vez a zapatear y brincar sobre las ofrendas que sean necesarias.

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Hasta que este umbral nos transporte hacia ese lugar donde a ellxs les abrume su propia podredumbre y nosotrxs les aniquilemos con nuestros bailes. Un baile eterno sobre los cadáveres de cada genocida, ecocida, fascista o racista.

(1)Awichas: Abuelas, ancianas, espíritus ancestrales en aymara yquechua. Son la memoria se hereda. Memoria que cura, avisa la lluvia y jala las orejas con el mismo amor.

(2) Apus: En quechua, "señor" o "autoridad": los cerros sagrados que protegen, deciden el clima y cuidan la cosecha.

(3) Apthapi: Del aymara aphtapiña, "recoger la cosecha" Banquete comunitario donde cada quien trae lo que su tierra dio y todo se vuelve "nuestra comida", sin jerarquías.

(4)Pinche: Amplificador del habla mexicana de barrio; le pone volumen y rabia a cualquier frase.

(5) Gonorrea: En el parlache colombiano, palabra que lo mismo saluda, insulta, asusta o celebra. Su fuerza no está en el diccionario sino en el cariño o la furia con que se lanza.

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